El juzgado (Tribunal Superior de Justicia de Cantabria) considera que el ciclista no circulaba a la velocidad del paso de un peatón, la única permitida por el Reglamento General de la Circulación, que prohíbe además toda clase de vehículos en las aceras.

La sentencia, condena al ciclista a abonar a la propietaria del vehículo una indemnización por los daños ocasionados en el turismo, y que ascienden a 600 euros.

Los ciclistas no pueden circular por las aceras salvo que lo hagan por carriles bici perfectamente delimitados y señalizados. En este último caso no deberán superar la velocidad de 5 km/h.

R.D.L. 339/90, R.D. 339/2014 y Reglamento General de Circulación (R.D. 1428/03) en sus artículos 2, 121.4 y 121.5.